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today16 de agosto de 2026
Sedena autorizó proyectos de investigación con inhibidores de frecuencia para drones e inteligencia artificial
La aparición de micro drones capaces de imitar el tamaño y movimiento de un insecto anticipa una nueva etapa en el desarrollo tecnológico y plantea desafíos de seguridad, privacidad y regulación que México debe comenzar a atender desde ahora, así lo afirmó Ezequiel Aguiñiga Tinoco, presidente del Consejo de Administración de Proyectos y Suministros Interdisciplinarios (PSI-México) e investigador del Instituto Politécnico Nacional (IPN).
El especialista señaló que la presentación en China de un dispositivo aéreo de aproximadamente dos centímetros de tamaño y apenas 0.3 gramos de peso, constituye una muestra del avance acelerado de la miniaturización, aunque advirtió que todavía existen limitaciones importantes en materia de autonomía, energía, estabilidad, sensores y comunicaciones.
“Lo verdaderamente importante de este avance es lo que representa para los próximos años. La tecnología está avanzando hacia sistemas cada vez más pequeños, autónomos y difíciles de detectar. Por lo que México tiene que anticiparse a ese escenario y no esperar a que estas herramientas estén plenamente disponibles para comenzar a discutir sus implicaciones”, sostuvo.
El ingeniero Aguiñiga Tinoco, recordó que, el microdrón fue presentado por investigadores de la Universidad Nacional de Tecnología de Defensa de China (NUDT), aparato inspirado en un mosquito, mide alrededor de dos centímetros, pesa 0.3 gramos y utiliza alas móviles; su desarrollo fue presentado como parte de investigaciones relacionadas con reconocimiento y misiones especiales.
El especialista en materia tecnológica del IPN, descartó que este desarrollo se deba interpretar como evidencia de que este tipo de dispositivos ya sustituyan a los drones convencionales. Por el contrario, explicó que la miniaturización extrema introduce nuevos problemas técnicos: cuanto menor es el aparato, más difícil resulta incorporar baterías, sensores, sistemas de comunicación y mecanismos de navegación, sin sacrificar autonomía y capacidad operativa.
“Hay que distinguir entre un prototipo de laboratorio y una tecnología desplegada masivamente. Sin embargo, sería un error minimizar la señal que representa. La combinación de microelectrónica, inteligencia artificial, sensores y sistemas autónomos puede modificar en poco tiempo la manera en que entendemos la vigilancia y la seguridad”, puntualizó.
El investigador del IPN consideró que México no parte de cero. La Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) cuenta con disposiciones específicas para los sistemas de aeronaves pilotadas a distancia y mantiene un Subcomité de Drones orientado a fortalecer la seguridad operacional, recopilar información sobre incidentes y establecer mejores prácticas para su utilización.
Además, recordó que el Programa Nacional de Infraestructura de la Calidad 2026 contempla el desarrollo de requisitos técnicos y operativos para sistemas de aeronaves no tripuladas que operen en condiciones de mayor riesgo, incluidas operaciones más allá de la línea visual del piloto. El objetivo es establecer criterios de certificación, operación y seguridad acordes con los riesgos que implica compartir el espacio aéreo con otras aeronaves.
“México necesita pasar de una visión centrada exclusivamente en el dron como aparato a una política integral sobre sistemas no tripulados. Hay que pensar en quién los fabrica, quién los importa, quién los opera, qué información recopilan, dónde se almacena, cómo se protege y qué ocurre cuando son utilizados con fines ilícitos”, planteó el ingeniero Aguiñiga Tinoco.
El especialista señaló que el desafío será mayor conforme disminuye el tamaño de los dispositivos y aumenten sus capacidades. Un dron convencional puede ser identificado visualmente con relativa facilidad; en cambio, un sistema de dimensiones similares a un insecto podría introducir nuevos problemas para la detección y protección de instalaciones estratégicas, aeropuertos, infraestructura energética, centros de comunicaciones, edificios públicos y espacios privados.
En este sentido, Aguiñiga Tinoco advirtió que el avance tecnológico tendrá una doble vertiente. Las mismas herramientas que pueden utilizarse para investigación científica, agricultura, inspección de infraestructura, rescate o seguridad pública pueden ser empleadas de manera ilícita para vigilancia, espionaje, intrusión o ataques.
En México, el uso de drones por instituciones de seguridad ya forma parte de las capacidades operativas. De acuerdo con información oficial, la Secretaría de la Defensa Nacional autorizó en febrero de 2025 siete proyectos de investigación relacionados, entre otros temas, con inhibidores de frecuencia para drones y herramientas de inteligencia artificial para análisis de información.
“Esto demuestra que México ya está entrando en una etapa en la que el desarrollo tecnológico y la seguridad nacional están estrechamente vinculados. La prioridad debe ser fortalecer las capacidades científicas nacionales para que el país no sea solamente consumidor de tecnología extranjera”, afirmó el presidente de PSI-México.
Escrito por VOX
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