VOX MORELIA 103.3 FM
Una torta de frijol con chorizo o de jamón, una botella de agua, además de playeras y banderines con los colores del Sol Azteca, fueron parte de los incentivos que recibieron decenas de ciudadanos de escasos recursos trasladados este domingo desde distintos municipios de Michoacán para asistir al evento del Partido de la Revolución Democrática Michoacán (PRDM), encabezado por su dirigente estatal, Octavio Ocampo Córdova, en el Obelisco a Lázaro Cárdenas.
Bajo el lema «La grandeza de Michoacán», la concentración reunió a cerca de mil personas provenientes de diversos puntos de la entidad.
Entre los asistentes se encontraba Juan Cázares, originario de Tuzantla, quien relató que aceptó acudir luego de que les prometieran apoyo para sus comunidades y una comida.
El traslado comenzó desde temprana hora. Al abordar el autobús que lo llevaría a Morelia, recibió una torta de jamón y una botella de agua como único alimento para el trayecto.
«Me dieron una torta de jamón. Yo vengo de Tuzantla y también me dieron agua», indicó.
El ciudadano consideró insuficiente lo que les proporcionaron y admitió que ni siquiera tenía deseos de acudir al acto político.
«Pues la verdad no quería porque yo tengo mi trabajo y tengo que trabajar mañana temprano», señaló al tiempo que fue interrumpido por una mujer de militancia perredista defendiendo el acto político.
Explicó que trabaja en la recolección de basura, actividad que le exige iniciar labores desde las primeras horas de la mañana.
La misma historia se repetía entre otros asistentes. Don Uriel, quien pidió omitir sus apellidos para evitar represalias, relató que viajó desde el municipio de Carácuaro tras una invitación realizada por personal del presidente municipal, Hever Tentory García.
El trabajador del área de limpieza del Ayuntamiento de Carácuaro aseguró que la convocatoria fue directa y que, aunque nadie fue obligado formalmente a asistir, varios empleados se sintieron comprometidos a participar, ante la invitación directa del munícipe.
Además, comentó que se les había prometido comida, expectativa que terminó reducida a un refrigerio conformado por agua y torta durante el trayecto.
«Pero nada más nos dieron una torta de frijol con chorizo y una botella de agua. Hicimos tres horas de camino», manifestó.
Su inconformidad aumentó conforme avanzaba la jornada.
El evento, programado originalmente para las 10 de la mañana, comenzó cerca del mediodía.
A ello se sumaron los prolongados discursos de los distintos cuadros perredistas, cuyas intervenciones superaron los 30 minutos cada una.
«Ya se tardó mucho», expresó mientras sostenía una lona perredista que, según dijo, le fue entregada por el propio Ayuntamiento de Carácuaro.
Después añadió «Mi esposa y mis hijos no quisieron venir. Qué bueno, ya me siento muy cansado».
Durante el evento, decenas de autobuses permanecieron estacionados en las inmediaciones del Obelisco a Lázaro Cárdenas.
De ellos descendieron trabajadores de ayuntamientos y simpatizantes provenientes de distintas regiones del Estado.
La mayoría recibió playeras y banderines con los distintivos del Sol Azteca, que ondeaban bajo una ligera lluvia.
Mientras los discursos continuaban, el cansancio comenzaba a hacerse evidente entre los asistentes.
Algunos buscaban refugio de la lluvia, otros observaban con impaciencia el reloj.
Cuando el acto concluyó, pasada la 1:30 de la tarde, don Uriel resumió el sentir de muchos de los presentes.
«Qué bueno que ya acabó. Ahora otras horas de regreso», lamentó.
Al término de la concentración, cientos de botellas de agua permanecían tiradas alrededor del Obelisco a Lázaro Cárdenas, donde los asistentes dejaron una importante cantidad de basura.
El dirigente del Sol Azteca fue cuestionado sobre el costo de la organización y movilización del evento, sin embargo, evitó responder a los señalamientos.
Fue así concluyó la concentración perredista, entre camiones de acarreo, tortas de frijol y jamón, largas horas de espera, discursos extensos y promesas de atender las necesidades de las comunidades.
«Pero hablan muy bonito y nunca cumplen», finalizó Don Uriel, mientras recogía su lona para buscar el camión que lo regresaría a su lugar de origen.
Escrito por Alejandra Martínez
Copyright Vox Morelia - Todos los derechos revervados.
Comentarios de las entradas (0)