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La política es un acto de equilibrio entre la gente que quiere entrar y aquellos que no quieren salir:
Jacques Benigne Bossuet (1627-1704) Teólogo francés.
Toda ley que se aprueba para un destinatario en particular, debe ser fustigada, al margen de si conceptual y teóricamente parece buscar un objetivo de bien común.
Es el caso de la reforma electoral aprobada este miércoles por el Congreso del Estado. Contiene, hay que reconocerlo, algunos apartados que pueden servir para mejorar en general los procesos electorales en la entidad. Por ejemplo, tratar de acotar la injerencia del crimen organizado, que aunque no se ve cómo pueda materializarse, al menos denota una preocupación por no soslayar el fenómeno. Rescatable que se subraye, aunque ya estaba contemplado en la ley, la imposibilidad de que un deudor alimentario contienda para cargos de elección.
Pero todo ello palidece cuando la misma reforma incluye la prohibición de que candidaturas independientes se agrupen en un mismo esquema proselitista.
La dictatorial y anti democrática medida tiene un destinatario, o una: Grecia Quiroz.
En efecto, la reforma prohíbe que más de un candidato, aunque sea a diferentes cargos, se alíen, se “cobijen” bajo el mismo nombre de un movimiento, porque todos los que incurran en ello serán cancelados en su registro como candidatos. Aberrante e injusto.
Claramente, los partidos y el gobierno se aliaron para acotar a la alcaldesa uruapense y a su Movimiento del Sombrero, de cara a las elecciones para gobernador. Si ella emplea la etiqueta, nadie más podrá hacerlo. La medida denota el temor generalizado hacia Quiroz y su movimiento, pero es absolutamente parcial: los partidos sí pueden aliarse, pero los candidatos independientes no.
La iniciativa era cuatroteísta, pero preocupantemente fue respaldada por priistas, panistas y perredistas. Más dignidad mostraron los dos diputados de MC, Grecia Aguilar y Antonio Carreño, que votaron en contra, así como obviamente el único diputado del sombrero, Carlos Alejandro Tafolla.
La traición no podía faltar: el legislador Conrado Paz Torres llegó al Congreso gracias a los votos inerciales del Movimiento del Sombrero. Con el paso del tiempo abandonó la mini bancada “sombreruda” y se alió a la perredista. Este miércoles votó a favor de la reforma. Votó por accionar la guillotina contra el movimiento que le permitió acceder a una curul.
X@jaimelopezmtz
Escrito por Jaime López Martínez
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